Mi nombre es María García y os doy la bienvenida a mi consulta situada en pleno barrio de Salamanca, en la Clínica de Medicina Estética AC Dermastudio.

Os invito a disfrutar de una carta de masajes adaptados a las necesidades individuales de cada paciente, donde poder experimentar con dedicación, cercanía, escucha y presencia, masajes personalizados y únicos.

Mi compromiso es transportar a la persona que lo recibe hacia un estado de paz y tranquilidad, de bienestar y cuidado, donde restablecer el equilibrio y la salud.

Mi propósito es acercar la terapia del masaje, ya que utilizado asiduamente, restablece la salud física, mental-emocional y espiritual, elevando el nivel de conciencia en las personas.

 

Bienvenidos a mi consulta

El Ministerio de la Salud de Japón define la terapia de masaje  japonés como: "Tratamiento que aplicando unas presiones con los dedos pulgares y las palmas de las manos sobre determinados puntos, corrige irregularidades, mantiene y mejora la salud, contribuye a aliviar ciertas enfermedades (molestias, dolores, estrés, trastornos nerviosos, etc.) activando así la capacidad de autocuración del cuerpo humano. No tiene efectos secundarios".

 

 

Lo que dicen sobre mí


Hay manos que sienten, hay manos que avanzan seguras y firmes, calmando el dolor ajustando un hueso, relajando un músculo, dejando flexible la articulación. 

 

Hay manos que vibran, serenas y fuertes con un magnetismo de suave temblor sanando un tejido, despertando un nervio, vendando un esguince, frotando un tendón... con la maestría del que tiene un don: hacer llevaderos -por rudos que sean- espasmo y angustia, insomnio y tensión. 

 

Manos que adivinan en dónde nos duele y saben tocarnos con gracia y unción; aqui se detienen, allá se prodigan, con ritmo sedante cual una oración. Desprenden efluvios de luz bienhechora y dejan sus huellas mensajes de amor... y acuñan e irradian el arte de Hipócrates, la luz de avicenta, la magia del sol.

 

Si alguno descubre las manos que digo ¡Bendígalos siempre con honda ilusión! porque transfiguran nuestra carne herida, ¡y curan, a veces, hasta el corazón!.

 

 

Rogelio Garrido Montaña ~ "Los Poemas del Masaje"